Updated on December 8, 2022
Una de las maneras en que podemos mejorar las propuestas que desarrollemos es obtener la retroalimentación sincera de aquel cliente que tuvo el interés de acercarse a consultarnos y que le dedicamos tiempo para ver cómo se podría tener un beneficio mutuo, aunque no se haya podido concretar la venta, considero indispensable conocer que sucedió por lo cual el cliente para descartar nuestra oferta.
Como consumidores nos cuesta trabajo enfrentar al proveedor y decirle de manera directa que lo que nos han propuesto se sale de nuestro presupuesto, no nos gusta, está fuera de los planes o cualquier objeción, sea válida o no, sin esta ayuda difícilmente vamos a salir de nuestros errores.
Muchas de las ocasiones si se abre la comunicación se puede llegar a contra propuestas interesantes que mejoren abismalmente la solución tanto en el aspecto cualitativo como cuantitativo, si al final de esta retroalimentación la conclusión es que de verdad no se puede mejorar la oferta, dependerá en nosotros si hacemos un cambio en el futuro para que esas oportunidades no se nos escapen.
Otra práctica común que consume energía y tiempo es argumentar que “el cliente aún no se decide por la propuesta”, cuando en realidad esto no es así, es como un juego de resistencia para comprobar quien se cansa más pronto, si el proveedor en insistir o el cliente en aplazar, en ese sentido prefiero ser un perdedor, pero soy consciente que la perseverancia es fundamental en los cierres, no todos tenemos la paciencia del agente de seguros, servicios funerarios o agencia de tarjeta de crédito por mencionar perfiles que destacan con esta habilidad.
Nos medimos con cifras, no con halagos, creer que todas nuestras ofertas son la mejor opción para todos los clientes en todos los casos es una ilusión que debemos derrumbar por nuestro propio bien.
A ustedes les suele pasar algo similar?
